Por Constanza Lupo para Argentina en Red
Las maniobras de Trump con la imposición de aranceles a nivel mundial revelan una desesperación de los Estados Unidos por recuperar su hegemonía global, en las que apuesta, entre otras cosas, a políticas proteccionistas en el país del Norte. Con operaciones geopolíticas que van desde Ucrania hasta Gaza, el conflicto por los recursos estratégicos se ve intensificado. En este escenario, Argentina queda subordinada y sin voz propia bajo un gobierno “entregado” al interés estadounidense y alejado de los intereses históricos de nuestro país. A esto se suma el papel vergonzante del presidente Milei, su acompañante Karina (Secretaria General de la Presidencia) y de Gerardo Werthein, Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la Argentina en su reciente viaje a Mar-a-Lago, un complejo turístico en Palm Beach (Florida), que es la residencia de Donald Trump y que terminó de marcar la impronta de este gobierno. Un escándalo sin precedentes: Milei enfurece en evento privado porque Trump no llegaba, y acusa a los gritos a los organizadores (entre quienes estaba la novia de Barron Trump, hijo del presidente de los EEUU), de haberlo engañado, y que “Trump no iba a ir”. Werthein, indignado, hace igual que “su jefe” maltratándolos, y acto seguido, se retiran de Mar-a Lago junto a Karina y regresan al hotel en donde se alojaban. ¿La foto con el presidente Trump? Never. Tan mal tino tuvieron que 15 minutos los separaron de la llegada del presidente Trump y de que, además, preguntara por el presidente argentino, a quien aguardaba.
La búsqueda final del presidente libertario era la del desembolso del FMI para sostener el “cepo” al dólar, y llegar a recapitalizar el Banco Central para llegar tirando hasta octubre, que son las elecciones legislativas.
En el video de abajo el compañero Jorge Rachid habla sobre los aranceles que ya ha impuesto el presidente de los EEUU, Donald Trump, sobre las exportaciones en su país a nivel mundial. También habla de asuntos relacionados con la apropiación de tierras raras, y qué piensa hacer con Gaza. O qué no piensa hacer.
(La transcripción, abajo).
Las últimas acciones del presidente Trump demuestran la desesperación de Estados Unidos por volver a ocupar un rol hegemónico a nivel geopolítico y el principal destinatario de ese ataque o de esa decisión no solamente son los pueblos de Groenlandia, de Panamá, de Canadá, de Venezuela, de Yemen, de Irán, sino que fundamentalmente son los BRICS. Su intento de despegar -digamos- al presidente Putin de Rusia con una propuesta de paz para Ucrania responde fundamentalmente no al humanismo de Trump precisamente, sino a la necesidad de la ocupación rápida de las tierras raras de Ucrania por 550.000 millones de dólares desplazando al corrupto Zelensky (aliado de Milei igual que Trump) pero que el Imperio descarta cuando ya no le sirve para sufrir estratégicos. El ataque a los BRICS tiene que ver con la guerra comercial pero también con la disputa del espacio hegemónico a nivel mundial donde el multipolarismo se ha impuesto y ha provocado que Europa, la Europa imperial, haya perdido el apoyo de EEUU (por esta decisión de Trump) y que el Reino Unido, como siempre, los ingleses, que ponen la cabeza, la inteligencia por detrás del músculo de los EEUU en lo militar, haya decidido apoyar a Europa y haya abandonado su alianza con Trump, incluso abandonándolo, y por otro lado haya puesto en marcha un plan muy ambicioso de 800.000 millones de euros en armamento para la defensa, para la ofensiva, para la guerra. Este mundo convulsionado de Trump, que intenta expandirse, apoya por un lado la paz en Ucrania y por otro lado apoya a Netanyahu en el genocidio y limpieza étnica de Gaza, la ocupación del Líbano y de Siria, y promete la guerra a Irán si no firma el Tratado de No Proliferación Nuclear cuando fue justamente EEUU que se retiró del Tratado que habían firmado ante la OEIA, que maneja un argentino (pocos lo saben) que a nivel internacional un argentino dirige por segunda vez la Organización de Energía Atómica de Naciones Unidas. Grossi ha ido repetidas veces a Irán, Grossi sabe que no hay bomba atómica ahí, pero EEUU amenaza con bombardear porque es una necesidad de Netanyahu: Netanyahu necesita que se bombardeé Yemen y se bombardeé Irán para tener la tranquilidad del paso por el Estrecho de sus buques y definitivamente desplazar a los palestinos que están sufriendo un genocidio y que han vuelto a sufrir ahora las consecuencias con más de 52.000 muertos, de los cuales 20.000 son niños. Por eso Trump ha desplazado los bombardeos a la isla Diego García, porque desde ahí puede atacar a Irán (incluso con armas nucleares), y ha amenazado concretamente a la República Islámica (incluso con armas nucleares) de que si no acepta el Tratado, la va a bombardear. Bueno, imaginemos qué mundo nos espera a los argentinos cuando Milei acaba de hacer un discurso vergonzoso acerca de las Malvinas: no habla de colonialismo inglés, no habla de que EEUU e Israel son los únicos que votan en contra de Malvinas en Naciones Unidas frente a 136 países que votan a favor, y esto es la Argentina que tenemos, una Argentina colonizada, con un presidente lacayo, atado al delirio del presidente Trump de su necesidad de hegemonismo y usando a la Argentina de trapo sucio en América Latina, gracias a este cipayo que hoy gobierna nuestro país.
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